La importancia de las preposiciones

A veces (muy pocas veces, todo hay que decirlo) a mi medio limón se le olvida la diferencia entre las preposiciones “en” y “desde”. Él nunca dice nada (no sé si debido a su infinita bondad o a mi infinito mal genio), pero, en ocasiones, puedo atisbar una cierta decepción cuando llega a casa de trabajar y no he puesto la lavadora.

Pero es que yo trabajo DESDE casa, no EN casa. No soy ama de casa, aunque a veces tenga que ejercer de ello sin más remedio. Soy traductora.

Entiendo que, visto desde fuera, pueda resultar algo confuso. Sin embargo, la realidad es bien simple: un día normal, si todo va bien, trabajo de 9:30 a 14:00, paro para comer (una comida que yo misma me tengo que preparar) y a las 15:00 vuelvo a la carga, pero esta vez para estudiar, excepto si tengo alguna traducción pendiente, hasta las 21:00. Y, si bien es cierto que todas esas tareas las llevo a cabo en el mismo salón-comedor de ocho metros cuadrados de mi casita barcelonesa…

Mi salón

… cuando estoy traduciendo deja de ser mi salón para ser mi oficina y, cuando estoy estudiando, la biblioteca.

Mi oficina-biblioteca

Sí, lo confieso, en mis pausas de media tarde aprovecho para hacer la compra o la colada y para barrer, y mientras hago la comida y la cena friego los platos, porque se tiene que hacer, porque en realidad sí estoy en mi casa. Pero hay días en los que, sencillamente, no me da tiempo. Venga, mujer, qué exagerada, si solo es un momento, y ya que estás en casa… Bueno, es un momento… detrás de otro. Hacer la colada, por ejemplo, no es meter la ropa en la lavadora y que nuestro querido electrodoméstico haga el resto: hay que clasificar la ropa, a veces tratar algunas manchas, poner la máquina, tender la ropa y, cuando está seca, doblarla y guardarla. Al final son horas a lo largo de la semana. Horas que podría utilizar para traducir más o, ¿por qué no? Para dormir una siesta, que aunque me pase el día en casa el cuerpo también me lo pide después de unas cuantas horas frente a la pantalla del portátil.

También paso bastante tiempo en las redes sociales y el blog, como ahora, no nos vamos a engañar. Es fácil caer en la tentación cuando trabajas y estudias conectada a Internet y además tienes la excusa de la importancia de la visibilidad en la red 🙂 No digo que mi concepto de gestión del tiempo sea el mejor, ni siquiera que sea bueno. Solo recuerdo que, aunque esté en mi salón, tengo una jornada laboral como cualquier hijo de vecino que trabaja, por ejemplo, en una agencia, y al que nadie mira mal si hoy no ha podido, entre traducción y traducción, limpiar el polvo de los muebles del comedor.

A ese hijo de vecino se lo perdonamos porque no trabaja en casa. Pero, cuidado, que yo tampoco: yo trabajo DESDE casa. Una pequeña preposición para el hombre, una gran diferencia para el traductor freelance.

Anuncios

4 pensamientos en “La importancia de las preposiciones

  1. Por no hablar de lo horrible (y peligroso) que puede ser trabajar desde casa, abocado a una obesidad permanente mientras traduces en pijama y se te cae la casa encima

    Me gusta

  2. Completamente de acuerdo en todo!!!! La gente no suele entender la diferencia y cuando los que no lo entienden son justamente los que te rodean y a los que más quieres, eso jode y mucho.

    Me gusta

  3. Jajajaja me siento TAN identificada. La única tarea doméstica con la que disfruto de verdad (y no me importa dejar de traducir un rato para hacerla) es tender en la azotea y notar el contacto directo de la luz solar (!) jaja

    Me gusta

We need to talk...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s