Acción de Gracias, ¿y eso qué es?

Mañana es Thanksgiving Day, el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. Se trata del día en el que, en las pelis, todos los neoyorquinos llevan a sus hijos a caballito a ver la cabalgata de Macy’s, tras la que vuelven a casa, donde la mujer ha estado cocinando 18 horas seguidas, a pronunciar una breve oración de agradecimiento y luego hincharse a pavo relleno y tarta de manzana, para culminar en una interminable cola nocturna enfrente de un centro comercial para volverse locos en el Black Friday.

Pero, ¿de dónde sale todo esto? Y, ¿son tan solo clichés, o estas cosas pasan más allá de los 35 mm.? (A esta última pregunta solo podré responder desde mi escasa experiencia propia).

Cuentan los libros de historia que han pasado por mis manos que, allá por 1620, los colonos que llegaron en el Mayflower a Massachusetts las pasaron canutas. Resulta que no les dio tiempo a sacar adelante sus cultivos antes de que llegara el duro invierno de la zona (he estado allí y, creedme, no apetece sin una sopita caliente), así que murieron unos cuantos de frío y hambre. Sigue la historia recordándonos que los nativos americanos (a los que llamamos indios por el perdonado –que no sé si perdonable– error de Colón), concretamente de la tribu de los Wampanoag, al ver la triste situación decidieron ayudar a los que, paradójicamente, se convertirían en sus opresores, enseñándoles a cazar y a plantar en sus tierras. Así pues, tras la fructífera cosecha de 1621, se supone (aunque este dato aparece y desaparece según el documento que se consulte) que nativos y colonos, o representantes de ambos grupos, lo celebraron con una espléndida cena. Aparentemente, esta cena constaba, entre otros muchos manjares, de pavo y bayas.

A partir de entonces, tras cada cosecha los pueblos celebraban un festín, dando gracias a Dios (porque indios cada vez les quedaban menos) por el alimento.

En 1789, George Washington decidió proclamar en fechas similares el Día de Acción de Gracias como la fiesta nacional a petición de los miembros del congreso (que ya habían hecho sus propias proclamaciones años antes, pero cuando la hace el presi mola más). Esta era la fecha en la que los Estados Unidos habrían de dar gracias públicamente a Dios, ya no tanto por las cosechas, sino por haberles permitido ganar la independencia de Gran Bretaña. La fecha exacta la fijaría más adelante Lincoln en el cuarto jueves de cada noviembre.

Desde la proclamación de Acción de Gracias de George Washington, es tradición que cada año el presidente de turno escriba unas líneas conmovedoras sobre la virtud de ser agradecido, lo maravillosa que es su nación, y los orígenes tan pacíficos e inspiradores de esta hermosa tradición.

Otra tradición, más graciosa y de orígenes más inciertos, es la de indultar a un pavo. Así es: cada año el presidente manda a un pavo, escogido al azar, de vuelta a la granja en lugar de comérselo (para algunos resulta cuestionable la “calidad” de este indulto). Hay quien cuenta que fue el hijo de Lincoln el que le pidió a su papi que no matara al pavo que tenían asignado para la cena, y este accedió. ¿No es enternecedor?

Os copio aquí, ya bromas aparte, porque a mí estas cosas sí que me emocionan un pelín, el link a la proclamación de Acción de Gracias de Obama del año pasado, y el pavo con salsa de arándanos que la familia Ankosko, con la que pasé mi primer Turkey Day, no indultó:

Os parecerá una tontería, pero para mí esta celebración, a pesar de que esta historia acerca de su origen apunta a la hipocresía con la que desde Europa solemos caracterizar a los estadounidenses y a pesar de que, en efecto, los topicazos mentados en la introducción de este artículo los pude vivir todos en propia piel, sí que tuvo ese significado profundo.

Yo acababa de aterrizar, como quien dice, en una pequeña universidad de Pennsylvania. Era nueva en el país y en su cultura, por muchas pelis que hubiese visto. Y, a las escasas tres semanas de estancia en East Stroudsburg, ya me habían invitado formalmente a tres cenas de Acción de Gracias distintas, y entre dichas invitaciones estaba la de mi compañera de habitación, Lauren Ankosko, de Nueva Jersey, a donde finalmente acudí.

Tres semanas. No me conocían, pero no importaba, porque de eso se trata el Día de Acción de Gracias: de compartir con el recién llegado. Yo no iba a morir de hambre como los peregrinos de Plymouth, pero también sentí como si me salvaran un poquito. Porque no volví a sentirme extraña en Estados Unidos.

Además, fue monísima la despedida del primo de 4 años de mi compañera. Medio dormido en brazos de su madre, le dijimos: “Good night”, a lo que él nos respondió “Good life”. Cuando le preguntamos por qué había dicho “buena vida” en vez de “buenas noches”, contestó sin pensarlo un instante: “Because life is longer than night”.

—— o ——

Thanksgiving Day. 2012. Encyclopædia Britannica Online. Retrieved 19 November, 2012, from http://www.britannica.com/EBchecked/topic/590003/Thanksgiving-Day

The Definitive Story of the Presidential Turkey Pardon. 2011. The White House Blog. Retrieved 19 November, 2012, from http://www.whitehouse.gov/blog/2011/11/23/definitive-history-presidential-turkey-pardon

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2 pensamientos en “Acción de Gracias, ¿y eso qué es?

  1. Este lunes, el lector que tenemos en la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) de Santiago de Compostela nos habló también del Thaksgiving Day. Él es de Vero Beach (Florida), y según nos contó allí también se cumple todo lo que dices en el post: grandes cantidades de comida y… rebajas mareantes en el Black Friday!

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