¿Conoces a Quico Rovira-Beleta? II

Ayer Santa Claus se olvidó de dejárosla bajo el árbol, pero ya tenéis la entrada más divertida de la entrevista a Quico Rovira-Beleta, traductor para doblaje, subtitulador y ajustador.

Yo llevaba diez semanas leyendo artículos académicos sobre la traducción como metáfora, la traducción como lucha de poder, y no podía más. No dudo del interés especulativo de estas teorías, pero no son para mí. Yo soy mucho más pragmática. Y, como me gustan los casos prácticos, le pedí a Quico que nos contara algunos de los más curiosos con los que un traductor para doblaje se puede topar, sus anécdotas personales, la vida real.

Y, en efecto, a veces la realidad supera la ficción (y la teoría):

– ¿Ha habido alguna película en la que se hayan metido mucho con tu traducción, en la que hayan estado muy presentes?

– Sobre todo cuando traduces películas de culto. Con Star Trek, por ejemplo, me invitaron a un congreso trekkie, y no les hizo mucha gracia que también hubiera traducido Star Wars, debido a la rivalidad entre los seguidores de una y otra saga.

Cuando traduces películas que sabes que son de culto y que hay mucha gente detrás, sabes que vas a encontrarte de todo. No sé si todavía estará, pero si buscabas en Google mi nombre salía el artículo de alguien que me criticaba porque había puesto “espada láser” en vez de “sable de luz” para Star Wars.

Y claro, esta gente lo que no sabe es todo lo que hay detrás, porque, en el caso de Star Wars concretamente, toda la nomenclatura está pactada con la productora, con Lucasfilm. Ellos te mandan una cosa que se llama matrix, que es una especie de plantilla gigantesca en Excel, donde te ponen todos los términos. Esto me lo dieron para el episodio I, y venían todos los términos que iban a salir en los tres episodios, que ya los tenían todos previstos. Entonces yo tenía que proponer, en una columna, si había salido en los episodios IV, V y VI, cómo había aparecido, en otra columna poner mi propuesta, y luego había otra columna su contrapropuesta, y una última columna para que el ajustador y yo decidiéramos la definitiva. Por ejemplo, en el caso de “light saber”, en algún episodio aparece como “espada láser”, y en otro como “sable de luz”. Yo puse ambas opciones y ellos respondieron: “La que más se ha dicho es la que nos interesa, espada láser”, y el ajustador y yo estuvimos de acuerdo en que entonces fuera “espada láser”. Con “Lado oscuro” o “reverso tenebroso” pasó lo mismo y ganó “lado oscuro”.

En el caso de “droides” y “androides” fue al revés, en las tres primeras, IV, V y VI, se habían llamado “androides”, y ellos insistieron en que se tenían que llamar “droides”. Yo en mi columna puse “androides” y ellos me tacharon el “an-”, porque en inglés era “droid”. “Android” en realidad quiere decir que es de aspecto humano, y de todos los droides, androide como tal solo es C-3PO.

Todo esto está muy trabajado, pero cuando te dedicas a películas de estas, sabes que va a haber gente para todo. He tenido críticas de todas clases, y gente que me ha puesto por las nubes también. Hace poco, en Twitter me felicitaron por respetar lo de “Hulk, aplasta” en Los vengadores .

Me acuerdo de que un chico que trabajaba en la radio me escribió diciendo que él no estaba de acuerdo con que hubiera puesto no sé qué en Star Wars, por lo que decidí llamarle y, a raíz de eso, nos hicimos amigos.

Cuando haces películas que llegan a mucha gente cuentas con ello, cuentas con que te vayan a criticar, y lo admites. Aunque a veces me pico y les contesto. No siempre merece la pena, pero a veces sí.

– Y, ¿algunos guionistas han criticado algunas de tus decisiones de traducción?

– No, o al menos no me he enterado. Pero sí que ha habido películas en las que no solo hay supervisores aquí, sino que encima la productora quiere que el director y el guionista de la película vean la traducción. En esos casos tengo que hacer la traducción inversa, o sea, toda la película entera otra vez en inglés, basándome esta vez en mi traducción, y ellos comentan si les ha gustado o no.

El caso más complicado que recuerdo, y esto es otra anécdota, fue con una película que se llamaba Hazme reír, de Adam Sandler. Cuando me dieron la traducción, vi que yo no podía darle toda la gracia, que, sin querer, perdía humor porque yo no soy cómico y no siempre es fácil salvar todos los momentos de humor. En esto, María José Aguirre que hace Los Simpson, es una experta en ese sentido. En mi caso, yo había resuelto muchas, muchas eran graciosas, pero siempre tienes la sensación de que estás perdiendo, y como yo tengo mucha manía con que si el nivel del original es un 7 tú no puedes bajar de un 6, les comenté a los de la distribuidora que quizá sería mejor que un cómico le echara un vistazo. Ellos ya lo habían pensado, y pasó por las manos de Santi Millán, que lo hizo de fábula.

El problema es que luego me tocó a mí hacer la traducción inversa y explicar qué significaban las bromas, cuando eran bromas que encima no había puesto yo. Recuerdo un momento en que llegaba y la habitación estaba hecha un asco, y yo había puesto “Tu habitación parece una leonera”, y él me lo cambió por “Tu habitación parece la habitación de Chewbacca”. Entonces yo les envié “Your room looks like Chewbacca’s room”, y me contestan diciendo: “Why Chewbacca is messy?”, por qué Chewbacca es desordenado. Y entonces les tuve que decir que en español, cuando una habitación está muy desordenada, decimos que parece una leonera, y Chewbacca parece un león muy grande, por eso da esa idea… y al final lo aceptaron, pero realmente te ponen en compromisos a veces.

– Si se puede desvelar, ¿en qué película estás trabajando ahora?

– Acabo de terminar Los miserables , y estoy haciendo Django desencadenado, la última de Tarantino. Tengo otras previstas de las que no puedo hablar todavía.

– Háblame un poco sobre eso, sobre la confidencialidad de las grandes producciones.

– Hay películas que vienen con muchas protecciones. La mayoría de veces trabajamos con un título de trabajo, que no es el título real de la película. Aparte de eso, sí que ha habido casos en los que me han hecho firmar acuerdos de confidencialidad para que no pueda ni hablar de la película. Con Los vengadores, por ejemplo, tuve que firmar todos los acuerdos del mundo. Esto tiene su lógica, porque hay que evitar la piratería como sea.

En casos como Los vengadores o Iron Man 2 o, recientemente, Los miserables, tuve que trabajar en el estudio porque el material se tenía que quedar allí.

Estás acostumbrado. Al principio te puede parecer como que no se fían de ti, pero en realidad nunca se sabe, porque a lo mejor lo comentas un día en una cena, y alguien que está contigo en la cena que en realidad es absolutamente inofensivo resulta que tiene un primo que es periodista y su cuñado trabaja para Fotogramas. Y, sin querer, has contado cosas que no se pueden saber. Si firmas el acuerdo de confidencialidad, no hablas de la peli y se acabó.

– He oído que, incluso, a veces solo te dejan ver los labios para traducir una película. ¿Te lo has encontrado alguna vez?

– Eso se llama rotoscope. Es todo negro, y solo está abierto un círculo donde ves la cara, o a veces solo la boca, que teóricamente es lo único que hace falta para ajustar. Pero no es verdad, porque la mirada es muy importante para el ajuste, y los gestos te ayudan.

A mí me ha pasado muchas veces encontrarme con aquello de “Look at that”, y “that” está tapado, con lo cual no sabes si es masculino o femenino. En inglés no tienen problemas de género, nosotros sí. Me acuerdo, cuando estábamos en Los Ángeles con Misión Imposible 2, disparaba un “device”, un dispositivo, y decía: “Device attached”. Veías al tío que apuntaba con algo, de repente se ponía todo negro, oías el motor de un coche, y de repente volvía a salir Tom Cruise diciendo: “Device attached”, o sea, dispositivo enganchado. Y exigimos que nos dejaran ver la película aunque fuera de una sola vez, entera, sin tapas, y ahí descubrimos que era un rastreador que enganchaban en la parte de atrás de un coche.

Ellos no se dan cuenta de que nosotros tenemos masculinos y femeninos, y que hay cosas que si no las ves no sabes si es él, ella o lo que sea.

– ¿Alguna otra anécdota que quieras compartir con TraducArte?

– Hay muchas, hay muchas. Siempre cuento una de las típicas que es de cuando estuve en el rancho de George Lucas para Star Wars. Fui a supervisar la mezcla de sonido. No tenía que ir yo, tenía que ir Gonzalo Abril, ajustador y director de doblaje al que ya conoces, pero no pudo y entonces fui yo. Fue impresionante.

Era un rancho inmenso, fíjate si era grande que dentro había un campo de béisbol, un parque de bomberos, y tú entrabas en recepción y (aparte de pasar veinte mil controles) a un lado estaba recepción y al otro la zona donde nos alojábamos, que eran como casitas en las que tú tenías una planta entera para ti, una planta que era un solo apartamento enorme. El mío era el de Roberto Rossellini, porque cada una tenía el nombre de un director, y te asomabas al balcón y había ciervos por ahí, paseando. Una pasada.

Para ir al laboratorio donde se trabajaba, que estaba dentro del mismo rancho, cogías una bici, y con la bici se tardaban 20 minutos más o menos, así que imagínate la distancia de un sitio al otro. Entonces tú llegabas y dejabas la bici ahí, y ya la cogía otro, y luego tú para volver te buscabas la vida buscando alguna bici. Estaban los laboratorios, un gimnasio, una piscina, la tienda de merchandising, estaba todo allí. Y la verdad es que lo pasé de maravilla.

Y una de las anécdotas más curiosas que tengo es que yo estaba trabajando con un técnico americano, de origen italiano, por cierto, y era muy bueno. Yo le decía: “No, esto ha quedado un poco corto, alarga un poco más la vocal”, y entonces él tocaba no sé qué controles y alargaba la vocal para que encajara mejor en la boca. Más tarde descubrí que ese técnico había ganado siete Óscar y, claro, estar dando órdenes a alguien que ha ganado siete Óscar te impresiona. Ese es un momento muy especial.

Recuerdo más momentos. Estábamos en Los Ángeles haciendo Misión imposible 3, y el edificio de al lado del hotel donde estábamos era la torre de la película La jungla de cristal de Bruce Willis. Nosotros trabajábamos en los laboratorios de la Fox, que también eran una virguería, con todos los setos de distintas formas, . Y allí tuve otra anécdota curiosa: cuando estábamos trabajando en el laboratorio, salíamos a fumar (en aquella época yo fumaba) y un día, delante de la puerta, en una de las plazas de aparcamiento ponen un cartel “Sir Ridley Scott”. Estaba Gonzalo también y Lluis Comes, traductor de catalán, y lo comentábamos: “Hala, va a venir Ridley Scott”, y al día siguiente había un coche aparcado allí, y empezamos a buscarle por todo el laboratorio como niños, y no lo encontramos por ningún lado. Total, que yo me voy al lavabo y estaba él ahí, y entonces me puse al lado. “Hola”. “Hola”. A partir de ese momento, Lluis Comes me bautizó como “The man who pissed with Ridley Scott”.

—— o ——

¿Cuál ha sido vuestra “batallita” favorita?

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